Este viaje en particular es la primera vez de muchas cosas: Nuestro primer viaje sobre ruedas. Nuestro primer road trip continental y nuestra primera vez viajando con un perro, enfrentando los obstáculos que implica el día a día y el cruce de fronteras por tierra. Sin embargo, ni el cotidiano ni los cruces fronterizos representaron un gran desafío.


Tal vez sea suerte, o puede que nuestro perrhijo adoptivo haya venido con el bichito viajero de fábrica, pero viajar con el Facu ha sido una aventura llena de risas, y una que otra anécdota que nos ha dejado los pelos de punta.

Que un día llegue de su paseo matutino bañado en mierda después de revolcarse en una bosta de vaca, y que tengas que bañarlo en un río de aguas gélidas en la Patagonia, es algo que te puede pasar viajando con tu perro.

Despertar con una garrapata en la frente, que se enferme y te haga pasar el susto de la vida, no poder entrar a parques nacionales, que se pierda por horas en un bosque al fin del mundo, que salga persiguiendo un perro y tengas que cruzar la carretera en pijama para evitar tragedias, son cosas que te pueden pasar viajando con tu perro.

Que un día le baje la locura y se tire a un humedal lleno de caimanes, quede atrapado en los juncos, se esté ahogando frente a tus narices y que tu amado compañero tenga que lanzarse en el nombre de Dios a su rescate, es algo que espero que nunca te pase viajando con tu perro.

Sacarlo a darle un paseo tras un día completo arriba del auto, y que llegue una tropa de perros bravos a rodearte en plan mafioso, es algo aterrador que también puede pasarte viajando con tu perro.

Jugando en un bosque de la Patagonia Argentina.

Que su sola presencia sea imán de miradas, sonrisas y nuevas amistades. Que el barro de sus patas sea lo que menos esperas tras lavar tus sábanas, que cada mañana te despierte a las 6 am porque está aburrido o con sed o con ganas de hacer pipí, y que algo tan sencillo como un palito lanzado al aire sea su felicidad máxima, son cosas cotidianas de nuestra «rutina» viajera.

Viajando con tu perro tendrás muchas alegrías y risas, pero si no lo cuidas como a un hijo, éste puede terminar atropellado o sufriendo consecuencias graves por el ataque de algún animal salvaje. Responsabilizarse por su salud, tenerle al día sus vacunas y cumplir con los requisitos que exige la entrada de cada país, es algo que comerá parte de tu presupuesto, pero si no lo haces por ahorrarte unos pesos, lo estarás exponiendo a peligros que tal vez lamentarás demasiado tarde.

Pero te aseguro que los sustos y preocupaciones son cosas que se olvidan rápido cuando te mira, cuando lame tus lágrimas en un día triste y cuando te mueve la cola esperando su plato favorito.

Y todo lo anterior confirmará que traerlo contigo fue la mejor decisión que pudiste tomar.

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