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A tí, Mujer…

Cada 8 de Marzo se celebra el día internacional de la Mujer.

Yo me pregunto qué es lo que tenemos que celebrar. Hoy no es un día para felicitar, sino para conmemorar recordando a esas 140 mujeres trabajadoras que perdieron su vida en un incendio en una industria textil en Nueva York luchando por la igualdad de sus derechos. Este hecho puso en la agenda de los países los derechos de la mujeres trabajadoras. 

Y no sólo para las que trabajan por un sueldo y para un jefe. También para las que se quedaron en casa criando, trabajo full time que nadie reconoce como tal y del que ni una recibe un mango.

Hoy es una fecha para evaluar las condiciones en las que viven las mujeres de todo el mundo y para exigir que cada país, ciudad, pueblo, aldea, estado y región cumpla con los compromisos internacionales de derechos humanos femeninos, incluídos los derechos sexuales y reproductivos.

A todas nosotras, que nacimos en un mundo donde – entre nosotras – se nos juzga y se nos trata de “menos mujer” por no tener hijos.

A tí mujer de ovarios gigantes, que decidiste tener hijos porque era el sueño de su vida.

A tí mujer que la tienes clara y elegiste no tenerlos y te vale madre lo que el resto opine.

A mi mamá, grosa que me dió la vida – y la de mis hermanos – renunciando a sus propios sueños.

A tí, mujer que naciste bajo el alero de una cultura machista que te impide escoger la pareja que tú quisieras para toda la vida. Que te obliga a ser sumisa y andar bien tapadita mientras tu marido camina dos metros más adelante. Teniendo además que bancarte la poligamia de un marido que te impide mirar de frente al cartero.

A tí mujer, que soportaste golpes y que cosiste tus propias heridas, reciclando las cenizas de tu resiliencia para volver a empezar.

A tí mujer, que luchas los otros 364 días del año por igualdad y respeto. Por un sueldo más que digno que esté acorde a tus estudios, puesto laboral y horas de trabajo y no por tu género.

A tí mujer viajera, que abandona su sueño de salir sola a ver el mundo por miedo.

A tí viajera, que igual saltaste al vacío justificándote que si lo hiciste, no es porque seas rarita ni loca.

A tí mujer, que juzgas a las que somos independientes y empoderadas, porque eso fue lo que te enseñaron.

A tí mujer, que tienes que soportar el acoso callejero y más encima cambiar la ruta rumbo al trabajo y de vuelta a casa para no sentirse manoseada y humillada.

A tí mujer cabrona, que -asumiendo riesgos- enfrentas a los que te faltan el respeto y defiendes a tus pares que se encuentran más vulnerables.

A todas ustedes, mujeres de religiones, razas, etnias y culturas diferentes. Pero todas con más menos los mismos anhelos, sueños y ambiciones.

Por tí, por mí, por TODAS. Porque esa igualdad por la que luchamos y que debe partir desde nosotras mismas. Porque sueño un mundo con más generosidad y empatía entre nuestras pares. Sin juicios y prejuicios y libres de etiquetas que nos haga tratar a otras de bonita = tonta / pechugona = descarada / mochilera = vaga / viajera solitaria = puta

A todas esas mujeres que intentan encajar y a las que luchan en contra de los cánones que exige una sociedad que alaba a las que están flacas, depiladas, de peluquería y que “calladita se ve más bonita”.

Por todas esas mujerazas que algún día alzaron la voz y que gracias a ellas hoy  día podemos votar, trabajar y estudiar. Gracias a ellas que se movilizaron y se declararon en huelga en lugar de quedarse calladitas cuidando a maridos, hijos y ancianos.

A todas esas mujeres que se cruzaron en mi camino y me hicieron poner en perspectiva mi propia condición de mujer, valorando haber nacido en un país donde tener ovarios no es una maldición.

Porque me parece insólito que en el siglo 21 se siga luchando por aquello que venimos exigiendo hace más de 100 años!

Y pasarán mil años más si el cambio no parte desde nosotros mismos. Porque nuestras formas de pensar definirán nuestras acciones. Evitando los azules y rosas que nos clasifican desde mucho antes de aprender a caminar. Evitando comentarios tipo “Pero mira como se viste esa niña por Dios…si parece una puta”, “Deja que tus hermanas pongan la mesa”, mientras el hijito de mamá juega a la pelota. Comprendiendo que las tareas del hogar son y deberían ser compartidas. Porque la marca del lavalozas le habla a ellas. Porque decimos cosas como “Que lindo tu marido que te ayuda” (?) Como si a él no le correspondiera limpiar potos y criar. Si luchamos por la igualdad, seamos consecuentes no tolerando que tu pareja te levante la voz, controle tus ingresos y tus ganas de trabajar y ser independiente. Cambiando la forma de ver y vivir el amor, evitando tratar a nuestras compañeras de vida como propiedad o peor aún, una cosa. Porque esta sociedad machista y opresora seguirá así si seguimos avalando esas creencias que evitan la tan anhelada evolución. Porque si seguimos justificando los femicidios bajo premisas tipo “ella se lo buscó” o “seguro andaba borracha”, pues déjenme decirles que vamos de mal en peor.

Y porque NO! No es un día para alabar los esfuerzos que esta misma desigualdad algún día generó.

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