Latino América

Bipolaridad viajera: radiografía de un día triste

(Desahogo en mi bitácora hace unos días atrás…una triste y lluviosa mañana en Puerto Viejo, Costa Rica)

Hoy desperté en el paraíso…llorando. Cuántos no quisieran estar aquí, y yo me siento tremendamente culpable por estar con una tristeza infinita.

Creí que el primer viaje sola sería el más difícil, no mi cuarto viaje en solitario, sin embargo esta partida fue diferente. Los apegos a la familia, mi perro, todo me ata sentimentalmente. Veo a una pareja de la mano y lloro por no poder ser esa mujer de la mano de su amor, veo un perro en la calle parecido al Facu, y me largo a llorar…

Qué me pasa? Simple. Aparte de andar más sensible que protagonista de teleserie venezolana, el viaje aún no comienza a fluir, aún no suelto las amarras de Chile, no dejo de pensar en mi viejo que está por operarse, y siento que el cielo gris me manda como castigo días feos a modo de «esto te pasa por mala hija».

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Estoy en un lugar que no encajo. Todo es carrete, droga y tambores y una es la abuela aburrida por querer irse a las 9 a su cabaña a escribir, siendo para mí, el plan perfecto.

Será que estoy en otra etapa? Ya no sé si quiera en este viaje dormir en piezas compartidas… mis prioridades son otras ahora. Quiero madrugar, meditar, sacar fotos al amanecer, hacer yoga y esos planes se han frustrado ante la presencia de mochileros intentando convencerme que me emborrache con ellos. Me siento tan rara y fuera de contexto, porque mi presupuesto sigue siendo de veinteañera, pero yo he cambiado y ahora mis viajes (aunque sean de placer) intento combinarlos con trabajo, averiguar datos útiles para enriquecer el blog, sacar fotografias lindas aunque eso implique cargar un equipo pesado. Pero la gente que conozco anda en otra, gastando mucho (en ese caso yo no puedo sumarme a sus planes) y los viajeros de mi edad son más ermitaños, o tienen un presupuesto más holgado, o bien, viajan en pareja y muchos de ellos en plan familiar con hijos chiquitos…(al menos estos últimos me confirman que viajar con bebés es más que posible)

Tal vez todo sería más fácil si mi amado hubiese sido el peor partner en nuestra travesía de dos años, pero fue el mejor…y viajar tanto tiempo con tu media naranja, para después partir sola otra vez, no es nada fácil.

Y por qué no te fuiste con él? me preguntan varios. La respuesta? Porque si espero que las pocas personas con las que viajaría, tengan el tiempo y los ahorros, me quedo en casa para siempre. Y eso va contra mis planes de conocer el mundo entero sea como sea. Además se conjugan 2 factores importantes: 1) ya he viajado sola 3 veces antes y ha sido la experiencia más enriquecedora de mi vida (y sigue siéndolo) y 2) con mi marido tenemos una relación de amor profundo sin apegos y con una confianza ciega en el otro… y él prefiere verme feliz haciendo lo que más amo en la vida (viajar) en vez de verme deprimida en casa, aunque eso implique separarnos físicamente.

Todavía no comienza a fluir este viaje…eso está claro. El clima no me ha acompañado, y los lazos afectivos son un nudo en mi garganta. Me ha costado mucho adaptarme a los cambios de moneda, salir de los 5 grados y pasar a los 35, ajustar mi presupuesto a un lugar turístico y por ende, carísimo (no para canadienses ni europeos, pero sí para un mochilero de ahorros latinos)

Me siento culpable por sentirme triste. No debería estar saltando en una pata de felicidad? Porqué cada vez más siento esa bipolaridad típica del viajero? esa que te hace sentir desesperado por salir de casa a descubrir qué hay al otro lado de la montaña y el mar, y una vez fuera, extrañas hasta los pelos del gato…pero por otro lado también disfrutas la incomodidad que supone una aventura de bajo presupuesto.

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Me da terror seguir sintiéndome así lo que resta del viaje. Me quedan muchas semanas por delante y quiero disfrutarlas a concho, aunque en el fondo, sé que esto es temporal y es parte del principio del viaje y todo el proceso de adaptación inicial que conlleva.

Amo viajar sola, estar a mi ritmo, permitirme descubrir cosas de mi que en compañía de otros me es imposible, pero al menos en este lugar, no estoy disfrutando la soledad.

Al menos hoy, mis ojos llueven tan torrencialmente como afuera, y me voy a permitir llorar asumiendo que el clima también hace de las suyas. Me aferro a la escritura. Es mi refugio, mi forma de expresar y así encontrar calma y consuelo.

No todo en un viaje es color rosa. Viajar no siempre es algo lindo. Viajar es sentir, y las emociones a veces nos sobrepasan. Viajar es sentir tristeza, alegría, cansancio, rabia, miedo, culpas, impotencia, nostalgia, confusión, curiosidad…y hay que dejar que esas emociones nos lleguen hasta el hueso, masticarlas, digerirlas, sacar algo de ello, y seguir el camino.

Viajando solo te haces preguntas que antes ni hacías y en la ruta aparecen muchas respuestas, que no siempre son de nuestro agrado.

Este viaje sin duda se está presentando como un gran desafío emocional y monetario y siento una pena horrible de tener que tirar por la borda un gran sueño (ir a Belice, que se aleja de mi escuálido presupuesto)

Pero he decidido secarme estas lágrimas mamomas, abrir la ventana, sentir el pulso centroamericano y mirar donde estoy, conectarme con la gratitud de estar haciendo lo que más amo hacer (viajar), y descubrir en el camino, por qué me pasa todo esto, y esperar que este viaje me sorprenda, me transforme y saque lo mejor de mí.

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5 Comentarios

  • Reply
    Charlene
    14 julio, 2016 at 6:07 am

    qué lindo escribes amiga mía, tienes oda la razón con que viajar no sólo es felicidad y alegría, a veces hay monentos de miedo, de pena, de nostalgia, de querer volver a tu zona de confort aunque sea un ratito… pero es lo lindo de la vida, las cosas rara vez son como uno quiere que sean y cuando nos encontramos en situaciones o con sensaciones que no queremos, la única opción que nos queda es fluir, aceptar y darle pa delante! lo mejor está por venir amiga linda.

  • Reply
    Irazú Arroyo
    14 julio, 2016 at 6:28 pm

    Pame,
    Me encanta lo que haces. Entiendo tu nostalgia, pero también se que es una nostalgía rica, que se disfruta (o al menos lo imagino así). Ya quiero leer tus próximas entradas para saber como mejora la cosa. Mientras tanto, te encargo que visites mi volcán 🙂

    • Reply
      Pamela Martinez
      15 julio, 2016 at 5:53 pm

      Gracias Irazuuuu!!! Que lindas y reconfortantes palabras…ya todo empieza a fluir!!! Un abrazote desde Nicaraguaaaa!!!

  • Reply
    Andrés Melero
    30 marzo, 2017 at 11:16 pm

    Te he conocido en otra etapa, de eso no hay duda, pero igual me encanta bucear en tu pasado, descubrir tu escritura y sentir que te entiendo mucho más que mucha gente. La soledad ya es para mí un refugio de minutos al que apenas llego solo, pero mi independencia la conservo intacta a pesar de la familia linda y femenina que conociste en aquella amarga playa. Porque viajo y me gusta emocionarme y escribirlo, te entiendo. Porque siento y me gusta la tristeza algunos días, te entiendo. Porque amo la vida, los viajes, su gente y echar de menos, te entiendo. Ahora toca descubrir tus escritos conversando, en directo, tal vez en Asunción, Iguazú o Salvador, pero el que sea será privilegiado testigo de algo hermoso!! Abrazo a los 3 (Facu también). Soy Andrés de El vuelo de Apis.

    • Reply
      brujulaviajera
      2 abril, 2017 at 10:29 am

      Estimado Andrés: que lindo encontrar un mensajito tuyo por aquí. Tan certero, empático y amoroso!! Sin duda ese último viaje sola estuvo lleno de matices y por suerte la tristeza del comienzo se fue apagando con las semanas posteriores. Qué rico leerte, pero más rico aún sería volver a encontrarlos y así seguir compartiendo trozos de latinoamérica y de nuestras vidas!! Un fuerte abrazo a los 5!!!
      Pame.

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