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Estafas típicas en Tailandia

La única especie sobre la faz de la tierra que tropieza varias veces con la misma piedra, somos nosotros, los seres humanos, y aunque muchas veces nos dijimos «Nunca más» o «Sabía», caímos una y otra vez en la misma trampa.

Nuestros primeros días en Tailandia, nos encontrábamos caminando medios perdidos por la calle cuando un amable desconocido se acerca a nosotros. «Helloooou may frend, wher ar yu from?» junto a otras preguntas como cuánto tiempo llevas aquí, para donde vas después, etc. son parte de la introducción de un diálogo que parece ser desinteresado y amistoso. Sin embargo, este conductor de tuk tuk, que ya sabe de donde vienes y para donde vas, te planifica tus próximas 6 horas (y muchas veces las próximas 3 semanas de tu viaje) recomendándote lugares de interés, agencias donde supuestamente te harán un descuento conveniente, entre otros comercios donde, por llevar turistas, reciben una comisión.
Si les dices «no gracias», que quieres ir a tal templo, él te dirá que justo hoy día está cerrado porque es el día nacional de no se qué cosa o te inventará algo con tanta verdad que uno llega a pensar y qué saca con mentirme? El tipo, que además tiene una cara de monje zen, logra su objetivo y tú, sin darte cuenta estás arriba de ese tuk tuk que por una módica suma te llevará a dar vueltas por todo Bangkok.
Nosotros, como pajaritos nuevos y recién llegados, nos dimos cuenta que varios nos mencionaban una tal agencia I.T.A.T del gobierno que por precios especiales te arman (y desarman) tus vacaciones.
El discurso del tipo de la agencia parte con papel y lápiz en mano diciéndote en un inglés bien legible que ésta temporada es alta y que si no buscamos alojamiento ahora mismo y con ellos nos quedaremos durmiendo bajo una palmera y que los precios de alojamientos varían entre tal y tal cifra, y escribe sobre ese papel números que quizás yo pagaría en Tahiti, pero no en Asia! Y por donde quieren empezar? pregunta el tipo que te cuenta que es padre de familia, profesor y que tiene una profesión «respetable» para así parecer un hombre honesto que no engañaría a nadie por nada. Queremos ir a Ko Tao! y así, después de pestañar, ya tienes pagado tu curso de buceo, ya tienes una habitación que siempre es mejor en las fotos que en la realidad y tras un segundo pestañeo, el tipo ya te reservó alojamiento en Ko phangan, Krabi y poco menos que la cena de año nuevo!
Estuvimos sentados en la famosa agencia I.T.A.T aproximadamente 2 hrs. mientras nuestro tuktukero se dormía una plácida siesta y nos esperaba afuera (al menos fuimos inteligentes y no le pagamos hasta el final del recorrido) y después de dejar pagadas y planificadas las próximas 3 semanas de viaje por temor a no encontrar alojamiento en las islas, ahí estaba nuestro chofer sonriente que, sabiendo que queríamos ir a otra parte nos dice «I help you, you help me» (Te ayudo-Me ayudas) refiriéndose a que como él nos espero tanto rato mientras estábamos en I.T.A.T, ahora a nosotros nos correspondía hacerle un favorcito: ir a una tienda de telas a hacer como que estábamos interesados en comprar…Para qué? Es más común de lo que imaginamos pero por llevar turistas, el conductor recibe cupones para canjear gasolina.

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Si bien no nos quejamos del curso de buceo ni de los alojamientos que nos vendieron, semanas después, descubrimos que por lo que pagamos, debió estar incluido al menos el desayuno y el avión de vuelta. Aprendimos también que, siempre, pero SIEMPRE se encuentra una habitación disponible y por mejores precios, incluso en temporada alta.
A la vuelta del paraíso, en Bangkok otra vez, quisimos un día ir al gran palacio…

Atención cómo continúa la historia, que aquí se viene la estafa número uno de la capital tailandesa:
Estando muy cerca del gran palacio, un gentil caballero nos pregunta a donde íbamos y tras escuchar nuestra respuesta, nos dijo que justo ese día el gran palacio estaba cerrado porque era el día nacional del rey o algo así , y nos recomendó con mucha convicción un paseo «inolvidable» por un canal, tipo mercado flotante, que para que nos saliera más barato llegar nos convenía tomar el tuk tuk amarillo que misteriosamente apareció de la nada y no nos dimos ni cuenta cuando estábamos arriba de éste, camino a un muelle para dar el famoso paseíto. Pagamos 800 baths cada uno por una porquería de paseo! Cuando el inolvidable tour terminó, sentimos tanta rabia, pero más bien con nosotros mismos, por haber caído nuevamente ante sus engaños disfrazados de sonrisas honestas. Más tarde, camino al gran palacio vimos ésta advertencia en la entrada:

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Sí, tal vez soy muy confiada, pero prefiero ser así, que andar por la vida desconfiada o pensando que me van a engañar, pero éstas cosas te sirven de experiencia y aprendizaje. Es su cultura, el tipo tampoco nos asaltó, nosotros tomamos la decisión y no tuvimos la entereza o la intuición suficientes para decir NO!

Si leíste hasta aquí, ya sabes qué precauciones tomar 😉

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