Asia Consejos Europa Mis viajes Viajes en solitario

Estambul: Qué hacer y qué ver en la ciudad bicontinental

 

Estambul, esa ciudad de la Europa oriental que flota entre dos continentes, es un imperdible del mundo.
Yo no soy muy de ciudades. Los viajes urbanos no llaman tanto mi atención como los destinos de full naturaleza. Ahora, si es una ciudad con una naturaleza como la de Vancouver, ahí me quedo a vivir para siempre.
Y en estos 15 años de viaje, y tras conocer una sesentena de países y más de cien ciudades, puedo asegurar que nunca vi en mi vida una ciudad como Estambul.

Estambul es una poesía constante y confusa. En la que participan varios idiomas y códigos culturales. Es una ciudad exótica, caótica, intensa, gigantesca, antigua, moderna, hermosa.
Está dividida por el Estrecho del Bósforo en dos partes, una en Asia y otra en Europa y tiene «sede» en el mar negro y en el mar de mármara.
Su prodigiosa historia y su permanente actividad económica es debida a su situación entre dos corrientes de civilización: la del Mediterráneo al mar Negro y la de Europa a Asia.
Hasta el año 330 se la denominó Bizancio, y posteriormente, hasta el 1453, Constantinopla. Su actual denominación, İstanbul, le fue otorgada el 28 de marzo de 1930.
Estambul fue la capital del Imperio Romano de Oriente y del Imperio Otomano. El 29 de octubre de 1923 se estableció la República y la capital se trasladó a Ankara.
Con una población que supera los 15 millones de habitantes, la gran mayoría es musulmana, con minoría cristiana y judía. Religiones que se reparten y profesan los millones de turcos, kurdos, búlgaros, rusos, rumanos y griegos que habitan la ciudad más grande y multicultural de Turquía.

Este exótico destino de atardeceres épicos tiene mucho que ofrecer y en este artículo revelaré los lugares más fotogénicos de Estambul y las experiencias que según yo, no te deberías perder.

Plaza de Sultanahmet:

Un imperdible turístico en el que puedes (debes) visitar las famosas Mezquita Azul y Santa Sofía, además del precioso Palacio Topkapi. Los 3 rodeando la plaza, sector que recomiendo para alojarse.
A la Mezquita Azul, o Blue Mosque, entran todos descalza y si eres mujer, con la cabeza y hombros cubiertos. Su entrada es gratuita, su suelo alfombrado, limpio, frio, un tanto acolchado. El cielo de la mezquita, una maravilla difícil de creer que te deja con mandíbula y cervicales fuera de lugar.

                                                          Puerta Palacio Topkapi.

Santa Sofía, o Hagia Sofia: Fue primero una iglesia, o más precisamente, una catedral ortodoxa construida en 537, y mucho después, en 1453, en los tiempos del imperio otomano, se convirtió en una mezquita. Fue la iglesia más grande del mundo durante 9 siglos, hasta que la Catedral de Sevilla se construyó en 1520, ocupando el primer lugar. Santa Sofía se derrumbó y fue reconstruida tres veces a lo largo de su historia. No te pierdas la belleza del interior de esta maravilla.
Valor de la entrada: 60 liras (aprox 10 euros)

El Palacio Topkapi, es el mejor reflejo de la época imperial en Estambul y simboliza el poder que alcanzó Constantinopla como sede del Imperio Otomano. En sus 700.000 metros cuadrados, el Palacio cuenta con cuatro patios y múltiples edificios en su interior. Uno de ellos es El Harén, lugar donde residía el Sultán, su familia y un conjunto de entre 500 y 800 mujeres de alto nivel cultural adiestradas en ciertas habilidades. Para acceder al Harén hay que pagar una entrada independiente.
Valor de la entrada: 60 liras y al Harén, 35 liras.

Gran Bazar y Bazar de las Especias: Es cosa de gustos, pero a mí me gustó más el de las especias. Al Gran Bazar hay que ir, pero con calma y paciencia. Es un laberinto gigantesco donde perderse será parte de la aventura. Como dije, hay que ir con tiempo y ojalá, con una tarjeta sin fondos y muchas ganas de comprar, y regatear. Y si tienes suerte como yo y conoces a alguien que te lleve a los techos del Gran Bazaar, pues tu viaje será redondito y no hay ninguna compra que se compare con esa experiencia.

Agradecimientos por la foto y los buenos momentos a Carola de Desde Turquía con Amor.

 

Ortaköy: Es un sector turístico que se caracteriza por dos cosas: su preciosa Mezquita y sus abundantes papas rellenas. Sus calles con cafecitos y puestos de souvenirs son las excusa perfecta para perderse un rato hasta que el hambre baje y así puedas deleitarte con una deliciosa papa en esos puestecitos que a los gritos llamarán tu atención. Los ingredientes son variados y sabrosos. Tú eliges el relleno. Ve a comerla frente a la Mezquita, que está a tan sólo unos metros.


Mezquita de Süleymaniye: La mezquita que definitivamente recomiendo visitar. Aunque muchos llegan a la ciudad y no es la que quieren ver, decididamente es, para mí, otro de los imperdibles de Estambul.
Tiene un entorno muy tranquilo y el interior esta elegantemente decorado. La combinación de su tamaño y la iluminación ofrecen una vista impresionante de los detalles dentro de la mezquita. Además fue diseñada por Mimar Sinan, el más famoso y talentoso de los arquitectos imperiales. Detrás del edificio hay dos mausoleos que incluyen las tumbas del sultán Suleiman I y su esposa Hürrem.
Tiene un jardín enorme que rodea toda la mezquita. Ahí puedes tomarte tu tiempo y sentarte en las terrazas que dan a la calle y ofrecen preciosas vistas del Cuerno de Oro y el Bósforo.
Al igual que en cualquier otra mezquita recordar que se deben respetar los horarios de oración y el código de vestimenta. Está abierto todos los días para los visitantes. Excepto los viernes cuando está cerrado entre 10:30 – 13:45.

A propósito, no subiré foto de todos los lugares. No quiero arruinarles la sorpresa.

Balat: Del cuerno de oro hacia adentro, se encuentra mi barrio favorito: Balat. El Valparaíso turco -como le puse- me dejó alucinada. Sus fachadas coloridas, sus cafecitos, sus tiendas de antigüedades, y sus gatos.
Sí, Estambul es además, la ciudad de los gatos.

Miles de gatos callejeros deambulan por Estambul. Son regalones porque la gente los quiere y alimenta. En todas las calles se ven pocillos con agua y comida para ellos. No son de nadie y son de todos al mismo tiempo.

Y ya que estamos en la fauna urbana de Estambul: las gaviotas.
Las gaviotas son las protagonistas de un show gratuito que comienza justo antes del atardecer. Desde Europa a Asia y viceversa, las gaviotas revolotean como reclamando una propina a los turistas. Se cruzan frente a tu lente, que intenta capturar el atardecer, y sin planearlo, la/s gaviota/s juegan a favor de la composición de esa foto/recuerdo.


Y hablando de atardeceres, aquí van mis 3 lugares favoritos para contemplarlo:

Usküdar: Cruzar en el ferry local a Asia para contemplar el atardecer frente a la torre de la Princesa, que flota como un bote a la deriva en ese Bósforo encrespado de gaviotas. Planazo. Hay unas especies de escalones altos que se usan como gradas con unos cojines y mantas si hace frío. Tomar un chai al final del día en Usküdar es un must.

Puente de Gálata: Es el puente más famoso de la ciudad y está ubicado en el Cuerno de Oro, que une el viejo Estambul con la zona más moderna. Pasear por este lugar repleto de pescadores que venden sus capturas a los restaurantes que están bajo el puente y sacar fotos mentales de ese skyline turco de mezquitas a contraluz y susurros del corán al viento. Una experiencia que nadie se debería perder. En ese puente late la cultura turca, tan rica y llena de contrastes.
Horizontes recortados por minaretes y cañas de pescar.


También está la torre de Gálata, y a juzgar por cómo me miran cuando digo que no fui, parece que también es imperdonable no subir y ver la ciudad desde allá arriba.

Hotel Seven Hills en Sultanahmet: A metros de la Plaza está el Seven Hills y su azotea que presume de las mejores vistas y atardeceres. Desde allí te llevarás una de tus mejores postales de la ciudad, con Blue Mosque a contraluz, y Hagia Sofia vestida de rosa atardecer, como en esta foto…


Las estrellas rojas marcan el dónde ver los atardeceres: estrella roja izquierda: Puente de Gálata; estrella roja derecha: Desde Usküdar (lado asiático) La estrella azul marca donde está Sultanahmet, el punto más turístico de la ciudad. La estrella verde marca donde queda Balat y la café, donde queda Ortaköy. Como puedes ver en la imagen, el Bósforo es la arteria acuática que separa a Europa de Asia. Ese cachito de agua que entra por la izquierda, es el famoso «Cuerno de Oro». Cuando vean los atardeceres, les hará sentido el nombre.

 

PLANES SOLO Y/O ACOMPAÑADO

Si vas en pareja, un plan ultra romántico es cenar en el crucero que pasea por el Cuerno de Oro.
Y ya sea solo o acompañado, hay dos actividades que me parecen interesantes, entretenidas y muy propias de Estambul:
* Ir a un Hammam: Muy diferente a lo que conocemos como un masaje en un spa, los baños turcos te obligan a estar desnudo frente a otros, te lavan el pelo y el cuerpo, te jabonan, te exfolian, te metes a saunas y a baños fríos y calientes. Es una experiencia muy auténtica y una vez que te entregas, es muy agradable.
Los hammams más recomendado son el Cemberlitas y el Cagaloglu.

* Ir a fumar nargile: La pipa de agua turca llamada nargile (o narguile) ha sido tradicionalmente la actividad social local favorita, junto con la reunión para tomar un té. Durante siglos se manttuvo ese hábito entre los habitantes de Estambul. Es tan común, que en algunos lugares y restaurantes de Estambul el intenso aroma del nargile llena constantemente el aire. Si aún no lo has probado, Estambul es un lugar perfecto para vivir esa experiencia. Es una forma de relajarse y mimar los sentidos con uno de los muchos sabores disponibles del tabaco nargile como la manzana, el melocotón o la vainilla, acompañado por un vaso de té turco en forma de tulipán.

Y si hay algo que yo recomiendo siempre, da igual qué lugar del mundo sea, es caminar mucho. Apagar celular, activar la brújula interna y perderse por ahí, dejándose llevar por la intuición que te lleva a encontrar rincones mágicos, y recorrer Estambul, es como jugar a la búsqueda del tesoro todo el tiempo.

DATOS UTILES

Cómo llegar, dónde dormir, moneda local: Antes de volar a Turquía, asegúrate de tener claro a qué aeropuerto llegarás. Porque el aeropuerto Sabina Gokcen está en el lado asiático y una van o taxi podría salir muy caro, ya que se encuentra alejado. Probablemente tu hotel se ubica en el lado europeo (recomiendo dormir cerca de Sultanahmet). En ese caso, acordar previamente con tu hotel un transfer compartido.

Cómo moverse en Estambul: Moverse dentro de la ciudad como un local te brinda mayor libertad y autonomía. Consigue una Istanbul Kart y podrás andar en el metro, buses, tranvías y hasta cruzar el Bósforo de Europa a Asia (y viceversa) Y bueno, si te gusta caminar, ésta es tu ciudad!!

Códigos culturales: Culturalmente hablando, Turquía es un país machista y las religiones hacen que sea evidente ver molestia en algunos /as al verte como viajera solitaria (a mí un policía me trató de prostituta!!) Pese a que el acoso fue bravo, jamás sentí que estuviera en peligro. Al ser machistas, los hombres cosifican mucho a la mujer, pero también las ven como sumisas y de sexo débil, yo le grité en plena calle «No is NO!» a un tipo y salió corriendo asustado de mi reacción. Pero es un acoso como el que se siente en India o Marruecos, como el de niños chicos que ven por primera vez a una mujer en bikini…ese tipo de acoso. Desagradable e incómodo, no crean que estoy normalizando esas acciones. Sólo quiero decir que peligroso para viajar sola no me pareció para nada. Consejo: Cuando te pregunten si andas sola o si quieres sacarte a un jote de encima, di que vas al encuentro con tu marido. Puedes usar un anillo en tu dedo anular que no sea muy hippie para que crean que eres una mujer «cazada» (sí, con Z)

Regatear es parte de su cultura, y los turcos a la hora de vender, hablan todos los idiomas. En sus bazares encontrarás especias, artículos de cuero, joyas, réplicas de marcas lujosas, ropa, telas, lámparas y un sin fín de chucherías para recordar tu paso por Turquía.

La lira turca es su moneda oficial y en todas partes hay casas de cambio. Llega con euros, claramente los billetes de países latinos los van a mirar como si fuesen de un juego de mesa.

Cuándo ir:
Al igual que en el resto de Europa, la época ideal sería mayo o septiembre octubre. Justo antes y después del verano. Las temperaturas son agradables y no tendrás que hacer filas eternas antes de ingresar a las atracciones turísticas. Todo es más grato con menos gente, y los precios también.


Atrévete a descubrir Estambul barrio a barrio, continente a continente, mezquita a mezquita, plato a plato, solo/a o acompañado/a, usando su transporte público y saboreando el orden de ese caos que imprime el carácter que hace única a esta increíble ciudad.

 

Quizás también te interese leer esto:

No hay comentarios aún

Comentar