Reflexiones

Hacer nada

Una de las sensaciones más intensas, incómodas, gratificantes y concientes que he vivido estando lejos de todo, han sido producto del hacer nada.
Eso que hoy, en el mundo del hacer, tiene una connotación negativa o que muchos se atreven a evitar, a sido de las experiencias más interesantes y autoreflexivas que un ser humano puede vivir.
El estar lejos de casa, alejada del teléfono, televisión y sobre todo, vivir en una ciudad tan tranquila y silenciosa como ésta, me ha hecho cuestionar muchas cosas y vivirlo al máximo. Me quedé sin trabajo hace 2 meses. Sí. Hice eso que está catalogado socialmente como un arrebato inmaduro e irresponsable: renuciar a tu trabajo. Y aunque inevitablemente a uno le den ganas de dar explicaciones para no quedar como una floja y vaga, y justificarse dándo las razones de la renuncia, no es algo que haré publicamente. Lo único que puedo decir es, que si no estás contento dónde estás, muévete de ahí, si al fin y al cabo, no somos árboles! Tenemos derecho a elegir qué hacer con nuestras vidas y nadie discute ni juzga a aquellos que no paran, pero ojo! que no darte una pausa te pasa la cuenta tarde o temprano y el no darte el lujo de hacer nada, te aleja inevitablemente de la posibilidad de conocer tus sueños, tus miedos, tus luces y sombras…
Estando aquí y vivir esta nada, me hizo descubrir el cómo nos autodefinimos de acuerdo a lo que estudiamos o cómo nos aferramos a cosas externas como nuestros trabajos, que nos dan una falsísima «seguridad». Te has preguntado o te has dado el tiempo de descubrirte? de meditar y preguntarte a ti mismo quién eres?

Disfruta el placer de hacer nada, sin culpas!

Porque de seguro cuando conocemos a alguien nuevo, esa persona lo segundo que te pregunta, despues de tu nombre es y qué haces? y ahí viene la respuesta automática: «SOY actriz» «Soy Ingeniero»…etc…
Pero eso es realmente lo que en verdad ERES? y que pasa si esa persona está cesante? te aseguro que no responderá a esa pregunta con un «Hola, soy cesante»…o sí?

Me pongo a pensar en esas personas que llevan toda una vida trabajando, sumidos a su rutina «de la casa al trabajo, del trabajo a la casa, odio lo lunes, amo los viernes», qué pasa con ellos una vez que jubilan?! se encuentran con el «Y qué hago ahora?», buscan qué reparar en sus casas, muchos caen en una horrible depresión, porque sin trabajos, sienten que no son nadie! Sienten que ya no tienen nada que hacer, cuando en verdad hay mucho que hacer, como salir a caminar, conectarte con la naturaleza, contigo mismo, aprender un nuevo idioma, o cualquier hobbie que te mantenga ocupado y entretenido. Al parecer, ir en busca de esa creatividad que solíamos tener cuando niños, es tarea imposible hoy en día, y sin embargo, por eso mismo, considero tremendamente enriquecedor vivir esto. Porque hacer «nada» es hoy básicamente no trabajar en algo remunerado. Pero al mismo tiempo, esa nada se ha convertido para mi, en hacer muchas cosas: estudiar fotografia, planificar nuestra próxima travesía, conocer a gente maravillosa, hacer ejercicio, leer, meditar sobre mi presente y futuro cercano, mirar por la ventana cada día por horas y observar a las ardillas, escuchar el canto de los pajaritos y todas esas cosas que ya nadie se da el tiempo de hacer. Indudablemente, hacer nada conduce al aburrimiento y existe un pánico al tiempo libre que llama muchísimo mi atención. Quienes no saben hacer otra cosa más que trabajar, se sienten poco menos culpables por darse momentos de ocio…»en este momento no estoy generando dinero»…como si de aumentar los ceros en la cuenta de ahorro se tratara la vida.

Hace poco me preguntaron «Y que sacas con tener un blog? acaso te pagan por escribir?» Y no, nadie me paga por ello. Pero esa persona no entendería jamás lo gratificante que es recibir mails de personas que hace un año me escribían contándome sus miedos a viajar solas y que hoy me escriban desde Asia, diciéndome que yo fui su inspiración y motor para dejar esos miedos a un lado. Hoy, están viajando solas y me dan las gracias y confiesan que es lo mejor que les ha pasado. No pretendo cambiar el mundo, pero si estas palabras invitan a la reflexión a más de uno y le hace al menos pensar «voy a trabajar menos para darle más tiempo a mis hijos», esa es la mejor recompensa y ya me doy por pagada…y esa paga, nada tiene que ver con aumentar ceros en una cuenta. Es el mismo tipo de recompensa que me dejan los viajes, aprendo, me enriquezco culturalmente y soy tremendamente feliz! Es curioso, pero quienes trabajan en algo estable, deciden en sus vacaciones de 2 semanas al año, hacer nada más que descansar, pero muchas de esas personas no sabrían que hacer con más tiempo libre, de hecho, me han llegado preguntas del tipo «3 meses por Europa?» «7 meses por Asia? y que haces en ese largo período de tiempo? No te aburres?» y ahí apelo yo a la diferencia entre irse de vacaciones versus irse de viaje. Para mi un viaje es lo opuesto a descansar…si bien hay ciertos días del viaje en los que son necesarias una pausa, para los viajeros, es imperdonable perderse un amanecer, levantarse tarde y no disfrutar el día, dejar las suelas de las zapatillas gastadas de tanto caminar, perderte, encontrarte y vivir todas esas experiencias que un turista busca evitar.
Es curioso también, como funciona la mente, pero cuando estamos trabajando full time, queremos y anhelamos tener más tiempo para nosotros, y basta con quedarte sin trabajo, incluso cuando uno lo dejó por libre opción, para extrañar esa rutina y sentirte que no eres «nadie» sin esa actividad que antes consumía la mayor parte de tu tiempo. Si queremos trabajar porque así nos sentimos tranquilos y útiles (además de la rica sensación que te da la independencia económica) hagámoslo!! Al final, la única pega que tenemos los cesantes es buscar otro trabajo. Renunciar y partir de cero no es el fin de nadie, y si alguien te hace sentir que has fracasado o retrocedido, ya sabes, oídos sordos a palabras necias! Yo lo he hecho mil veces cuando he querido emprender un nuevo viaje y créanme, darse el «lujo» de tener todo el tiempo del mundo, de conocerte y hacer todas esas actividades que te llenan y nutren, es una de las sensaciones que más plena me han hecho sentir, pese a todos los juicios que conlleva este estilo de vida.
Comparto para finalizar, un escrito de un cesante que sin trabajo se siente vacío y que no es «nadie»!!

«Otro día en blanco, que pasará sin pena ni gloria, viéndome como me quedo pegado mirando el techo de mi casa, sin que se me ocurra que hacer.
Las horas pasarán vacías, lentas, cargadas. Atravesarán mi vida y se perderán así, sin más, en el pasado. Sin otro recuerdo que este sentimiento de impotencia, de ser bueno para nada, de estar permanentemente en derrota y al margen, de no tener espacio para ocupar tanta energía acumulada.
Parece que una mano invisible hubiese decretado mi muerte civil prematura y entonces por un oscuro acto misterioso cesaron las oportunidades, los sueños, las ganas…..
No, las ganas no. Sigo siendo un tipo con muchas ganas.
El mundo sigue girando y en algún lado y en algún momento se me abrirá la puerta que necesito para volver a ser alguien, una persona. Al menos eso espero. Aunque a la verdad ya casi no espero nada. Mis sueños se levantan y caen con igual facilidad. Tengo la sensación de no valer un peso, de estar muerto en vida, de estar sucio y feo como un trapo abandonado«.


 Procura no sentirte así y toma la oportunidad de volver a empezar como un regalo que te está dando la vida.

 

Quizás también te interese leer esto:

No hay comentarios aún

Comentar