Reflexiones

Lo que el tiempo se llevó

Cuándo fue exactamente el momento en que una persona con su ambición, comprometiera la vida de miles de personas, etnias, bosques, animales, pulmones del mundo?!
Donde quedaron esos tiempos en que los niños jugaban al aire libre, y usaban su creatividad para entretenerse? Que tiempos aquellos donde se iba a la biblioteca o se buscaba en otras fuentes de información lejanas a google/wikipedia, copiar/pegar, tarea lista/aprendizaje? Cero.
Donde fue a parar esa época donde había más tiempo para todo? Hoy en día hay que sacar numerito para poder coordinar una junta con la familia por ejemplo.
Y créanme. Estando lejos (fisicamente) me he sentido más cerca de ellos (emocionalmente) que cuando vivíamos a cuadras de distancia. Será que toda la humanidad lleva en su ADN una pequeña cuota de insensatez que nos hace ser tontos y no apreciar a los que amamos hasta que los tenemos bien lejos? Quizás diosito nos instaló un chip de estupidez humano, para que a lo largo de nuestras vidas, aprendiéramos a punta de errores y caídas…
Creo que incluso el cerebro humano en estos tiempos funciona de forma diferente. Nos hacen creer desde chicas, que si eres flaca y bonita abrán más puertas abiertas para ti en la vida. Ojalá estudies algo que te de un “buen pasar” a futuro, y te cases con un “buen partido”…y esa filosofía de vida, se esparce a través de la tv y otros medios masivos, hasta que el chip se instale en tu cabeza y lo aceptes como una gran “verdad”. Y pensar que cuando mi abuela tenia mi edad, con suerte existía la tele…
Hoy, anda a quitarle la tele a un cabro chico…se puede llegar a morir. O el video juego, o el computador! Ahí lo mataste. Lejos, el peor castigo.
En los 80, década que pasé mi infancia, mi peor castigo era que no me dejaran salir a jugar.
Me sorprende lo que han generado las redes sociales, que aparecieron hace 6 años, al menos en Chile…y de la mano, los celulares inteligentes, que yo creo que se hacen inteligentes a costa de los humanos. Nos chupan la energía, se lleva de maravillas con el insomnio (y junto a facebook son el trío maravilla)
La gente ya no anda por la vida mirando hacia el frente, todos -o la mayoría- mira hacia el suelo… y es que el hábito preocupante del celulítico, ha llegado para instalarse como tendencia para ser las nuevas extensiones de brazos de los seres humanos del planeta. Pocos se salvan: en Myanmar, Camboya, Indonesia Laos y Nepal (y seguro, en muchos lugares más), siguen conectados a la naturaleza, a sus creencias religiosas, a sus animales y arrozales, que son su sustento de vida. Los niños se vuelven locos si les sacas una foto y después se la muestras en la pantallita de la cámara. Es bello! auténtico, especial para estos tiempos. Quizás, si hubiera andado viajando con celular, no me hubiese ni percatado de eso.
Antes no se viajaba tanto como ahora. Cuando yo era chica, nuestras vacaciones eran en el sur de Chile…unos de los lugares más hermosos del mundo. Pero fuera de Chile jamás, yo moría de ganas, pero no era para nada común.
Ahora, si nos vamos hacia atrás en la línea cronológica, recordemos a los grandes descubridores y esos viajes que hacían. Quién viaja así hoy en día? Nadie! hoy, eso sería un suicidio. Lanzarse en un barco a cruzar un océano, con unos mapas de trazos desvanecidos, sin gps…o recorrer un continente a caballo con apenas provisiones?…Are you crazy? Hoy, optamos por lo cómodo, lo rápido y seguro, sin darnos cuenta de que eso nos ancla y estanca.
La tecnología está al servicio de nosotros y podemos comprar vuelos baratos, planear un viaje leyendo otros blogs, “simplificar” la vida, encontrando en internet redes de otros viajeros que se dan la mano en el camino…y así. Los avances tecnológicos nos entregan muchas ventajas, como la inmediatez que ofrece, permitiéndonos escribir desde el otro lado del mundo, una historia eterna a mi familia, y tras el click de enviar, está disponible en sus mails en menos de un minuto. Aunque nada se compara con una carta escrita de tu puño y letra o la tinta corrida provocada por un lagrimón.
Es curioso, pero estar conectado todo el tiempo, te desconecta de lo verdaderamente importante. Las conversaciones de antes tenían té, café, ojalá vino sobre la mesa. Hoy, también hay tecitos y esas cosas, pero el invitado de honor es el celular. Actúa como el posa vasos, y de esos con hologramas, que distraen y uno los mira de todos los ángulos, y eso no me gusta, porque mata la magia del momento, y corta un diálogo que quizás nunca surgió por culpa del aparatito..

Gentileza de Google imágenes. Yo, me siento un poco como el hombre del círculo rojo.

Creo que hay contextos para todo. Y hay momentos en que el celular no debería estar ni cerca. Hay conversaciones que nunca se volverán a repetir, y así mismo, pasa con cientos de instantes al día como un atardecer, un coqueteo en la micro, osimplemente preguntar la hora o alguna dirección, en vez de permitir que la “inteligencia” de nuestro teléfono, le gane a nuestra pereza o timidez.
Creo que las generaciones de antes eran más arriesgadas. Eran más osadas ante los cambios. Si venían hijos a los 20, aperraban con todo. La casa, el colegio, ahí se veía. Hoy, existe una preocupación un tanto paranoica y egoísta respecto al futuro. Antes de los hijos, quiero viajar, quiero completar mis estudios en el extranjero, quiero un trabajo estable y seguro, ojalá tener al menos el pie de la casa pagada, un colchón de ahorros y quizás ahí, pensaría en tener hijos.

Y no me cabe duda alguna que cada padre y madre quiere lo mejor para sus hijos. Pero, qué es lo mejor para ellos? una gran casa? ropa de marca? un colegio carísimo? No! Desde mi humilde punto de vista, lo mejor y más valioso que puedes darle a un hijo es tiempo!! Y tiempo de calidad.
Si hay algo que he aprendido viajando y viviendo en otro país, con otro clima, otro idioma, otro TODO…es que el ser humano tiene una capacidad de adaptación gigante, y estoy consciente de que debo adaptarme a ciertas cosillas que me hacen ruido…pero confieso que añoro esa época donde la gente usaba sus tiempos libres para actividades más “nutre alma” como aprender un idioma o un instrumento.

Confieso que prefiero tener tiempo para hacer lo que me gusta, aunque no me genere ingresos ($) a que mi tiempo sea igual a dinero, y mi espacio de libertad sea de 2 cuotas semanales carísimas dentro de un año. Me gustaría revivir esos tiempos en los que en vez de mail, habían cartas o postales, y la paciencia sabía esperar…esos tiempos en que la gente compraba su autito usado para moverse, en vez de endeudarse un par de años por un auto carísimo, pero que me da “status”. Prefiero los chanchitos de ahorro en vez de las cuentas bancarias (podría apostar que somos pocos los que a sus treinta y tantos, nunca han abierto una cuenta)
Antes no existían generaciones desechables como éstas, que botan lo que aún sirve, como ropa, celulares, televisores sólo por comprar el nuevo modelito y así estar a la moda. Esto aplica incluso en las relaciones de pareja…

gentileza de Google Imágenes

La vida moderna está impregnada de competitividad (en el trabajo, la escuela, las amistades, hasta en la familia) y esa competitividad arrastra al egoísmo como medio de destacarse y ser más que los demás en una sociedad que valora a las personas por sus pertenencias, más que por su intelecto o espiritualidad. Digo espiritualidad no como la aceptación de una religión, sino como la capacidad de elevar la conciencia despojándonos de todo materialismo innecesario.

Yo comparto la filosofía del presidente de Uruguay.

Quizás el tiempo se llevó muchas cosas, y junto con ellas, mi esperanza de que vuelvan…
Será que el tiempo se llevó ciertas costumbres de antaño que debiéramos revivir? o al menos equilibrar, con el ajetreado y consumista presente?

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