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Montaña de Colores, un trekking de altura

Cuando estuve en Perú hace 3 años, mi ruta era más bien predecible: Cusco y Machu Picchu eran la guinda de mi torta en ese entonces. Fue un viaje en solitario por el altiplano chileno y boliviano y llegar a las tierras incas del Perú era mi meta.
Cuando volví a casa de ese viaje de 2 meses, vi que alguien subió una foto colorida en las redes. Se trataba de una montaña que estaba comenzando a ser la nueva atracción turística de Perú. Cuando pregunté dónde quedaba esa locura y la respuesta fue “a las afueras de Cusco” me quise morir. Venía llegando de allá y yo no me había enterado de su existencia!!
Desde ese instante, un nuevo sueño se había sumado a mi lista.

Habiendo tantos países por conquistar, repetir destinos no es parte de mis planes. Pero los caminos del actual road trip continental nos desviaron hacia el lado pacífico de Sudamérica. Y así fue como Perú volvió a aparecer en nuestro mapa mental, y mi sueño en colores con forma de montaña pasó de ser una utopía a una realidad.

Dejamos atrás el Amazonas brasilero y las puertas de la Amazonía peruana nos recibió con abrazo de oso perezoso.


La cordillera de los Andes se alzaba nuevamente frente a nuestros horizontes y por primera vez en 14 meses de viaje sometimos a nuestro hogar rodante a rutas de más de 4 mil metros de altura!!


Al llegar a Cusco vimos cómo las agencias ofrecían más el tour a la montaña de colores que el de Machu Picchu. “Demasiado popular = Demasiada gente”, pensé. Pero a diferencia de mi viaje de hace 3 años atrás, ésta vez no estaba obligada a tomar un tour para llegar. Lo haríamos por nuestra cuenta, a nuestro ritmo, subiendo de a poco para aclimatarnos previamente a la altura y así poder llegar a la cima con nuestro Facu.
El día comenzó a orillas de una ruta paralela a un río escandaloso, a mitad de camino de nuestro objetivo. Partimos a las 6:30 am a la base de la montaña por un camino sinuoso de gran belleza escénica.

  A orillas de ese camino, pasamos la tarde y la noche el día antes del trekking. Ese arcoiris fue el umbral de Bienvenida a la Rainbow Mountain.

Mientras desayunábamos, las vans y buses de turismo comenzaron a llenar el estacionamiento. Esperamos que la gente subiera para darles ventaja. Así, cuando vinieran bajando, nosotros tendríamos la cima para nosotros tres.
Y así fue. La masa de gente ya venía de vuelta cuando a nosotros nos faltaban los últimos 300 metros, los más duros de ese trekking de altura. Todos tienen sus propios límites con la altitud y el mío comenzaba a tambalear después de los 4500. Nunca estuve más arriba de los 4900 y el objetivo de esta expedición plantaba bandera en los 5200 msnm.
El aire me faltaba, los pies se me hincharon y las zapatillas me quedaron apretadas. La cabeza latía fuerte como si mi cerebro fuese a explotar y salir disparado por las orejas. Pero mantuve mi paso lento. Ambos recordamos – y pusimos en práctica- el ritmo de caminata que aprendimos gracias a Krishna, nuestro guía en ese trekking de 4 días por los himalayas de Nepal. A pasos cortos y lentos. Un ritmo pausado que te permite conectar con tu respiración y el momento presente. Una lentitud que era casi ridícula y aún así faltaba el aire y nuestras espaldas estaban mojadas.

Detrás mío está el valle que hay que atravesar hasta llegar a la cima…delante mío, el amplio estacionamiento de los buses de turismo que comienzan a llegar a las 9 am.

Mal de altura:

Cuando me piden consejos para evitar el mal de altura, lo primero que recomiendo es: Anda tan lento como si sintieras que no avanzas. También le sumaría: un buen desayuno: calórico pero sin quedar demasiado lleno; hidratación (no sólo tomar bastante agua, sino evitar tomar alcohol la noche anterior al trekking); y nunca está demás tomarse antes una pastilla para el soroche (así le dicen al mal de altura en Perú). Nosotros compramos en una farmacia de Cusco unas pastillas llamadas Alti y creo que fueron bastante efectivas. Ahora, si puedes ir por tu cuenta y tienes tiempo, sería ideal que vayas subiendo de a poco para aclimatarte.

Al fondo, el nevado de Ausangate, con 6384 metros de altura, también denominado “El techo de la capital inca”.

Es importante respetar tu propio límite. El mal de altura es cosa seria. No te compares con otros porque cada persona tiene su propio Everest. Detente antes de que sientas que ya no puedes más. Lo lindo de esta caminata, más que el destino final, es el camino: un valle precioso de tierras verdes y colorinas. No pasa nada si tomas un caballo para ahorrarte una media hora de caminata. Hay mucha gente local que sube y baja ofreciendo acercamientos a la cima con caballos. Ojo! que éstos no llegan hasta arriba! Y si sientes que estás en tu límite de altura, tampoco pasa nada si te devuelves al estacionamiento. Tu salud está primero.

Si andas viajando con tu perro:

No hay problema que lo lleves. El Facu es un caso bien particular porque tiene un estado físico envidiable y el mal de altura tal vez no le afectó porque días previos estuvimos sobre los 3500 msnm.
Eso sí, asegúrate que coma bien antes de comenzar la caminata. Llévale su pocillo y agua.
También lleva bolsas para recoger su caca.
En nuestro caso tuvimos que llevarlo con su correa porque si no, el otro hubiese llegado corriendo a la cima, hubiese bajado y vuelto a subir…no quisimos probar qué pasaba si se agitaba demasiado en esas altitudes. Así que no le quedó otra que ir a nuestro ritmo.

Esta maravilla comenzó a formarse 24 millones de años atrás aproximadamente. En ese entonces, diferentes capas de sedimentos de rocas como areniscas, halitas, gravas, caliza que van desde el ocre, el verde, el amarillo y el blanco junto con otros minerales, se fueron compactando una encima de otra hasta formar diferentes capas, una sobre otra. Al pasar el tiempo, con el movimiento y choque de las placas tectónicas nacieron estas montañas.

 

Clima:

Recuerda que estarás en la montaña, y entre los 4 mil y 5 mil todo puede pasar. Por más que el día se vea lindo y con un sol radiante, te pueden tocar mínimo 3 estaciones en un par de horas. Nosotros tuvimos un sol increíble, pero también granizó y se levantó un viento feroz. Así que anda vestido como una cebolla, con varias capas…y no te olvides del bloqueador (aunque esté nublado!)

Los colores de la montaña dependerán de si te toca nublado o con cielo azul. Los cielos más despejados son en junio, julio y agosto. Es más frío pero esos meses del año la montaña se aprecia en su máximo esplendor.

Información respecto al tour:

Aunque nosotros fuimos por cuenta propia en nuestra casita con ruedas, el 99% contrata el full day tour desde Cusco.
Así que averigüé por internet y encontré esto:
El Tour cuesta aprox. 50 dólares.
Parte en la madrugada. Comienzan a pasar a buscar a los viajeros a sus respectivos hoteles y hostales desde las 4 am.
El desayuno y almuerzo están incluídos.

La entrada a Vinicunca cuesta 10 soles (4 dólares) y no está incluída en el precio del tour.

Y obviamente está incluído lo más importante: el transporte. No es fácil llegar a menos que andes en tu propio vehículo y con Google Maps a mano. Aún no conozco a nadie que haya llegado a deo (autostop)
La base desde donde comienza la caminata está a unas 3 horas de Cusco. Así que ir por el día implica pasar muchas hrs en la van.
Ahora, si tu presupuesto es holgado o andas en grupo, pueden dividir gastos y arrendar un auto. También hay tours más exclusivos de varios días con acampada en la base. Desconozco esos valores.

Si eres overlander y estás viajando en modo road trip por el país, no te puedes perder esta maravilla. Tómate tu tiempo y duerme en el camino con esas vistas maravillosas a las montañas y valles.

desayuno con vistas del día siguiente, con sabor a sueño cumplido.

No es necesario tener una 4×4 pero evita subir pasado medio día porque vienen todas las vans de turismo bajando y hay partes en que el camino es muy angosto y puede resultar muy peligroso!

Y si quieres estar solo o con muy poquita gente en la cima y así sacar fotos libres de tumultos, sube a las 10 am para estar arriba después de las 12:30 que es la hora que baja todo el mundo. La gente local no recomienda subir en la tarde, ya que generalmente se nubla o hay tormentas.

La última parte es la más difícil porque es bastante elevada, pero llegar hasta arriba vale la pena!

Lleva tu cámara y celular bien cargados porque el camino es de una belleza indescriptible. Además, el frío descarga más rápido las baterías.

 Si subir te toma unas 3 horas, el descenso es de 1 hora y media.

Hay baños químicos durante el ascenso así que no te preocupes por eso que generalmente nos preocupa a nosotras las mujeres. Eso sí, lleva papel higiénico y coraje para meterte a esos baños!

Y POR FAVOR: Recuerda siempre llevar contigo la basura que generes.

La Montaña de Colores -o Rainbow Mountain- es una de las muchas maravillas de la naturaleza peruana…Nosotros seguimos recorriendo las bellezas de este hermoso país, que si no está en tu lista aún, considero que lo hagas!

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