Asia Viajando en pareja

Samiksha

Hace unos días, tomamos un tren desde Ajmer rumbo a Udaipur. Eran 5 horas de viaje. En uno de esos trayectos que se tornan eternos por la incomodidad de los asientos y el aire hirviendo que entra por las ventanas.
Sin embargo, se me pasó volando y fue muy entretenido (al menos para mi)
Cuando llevábamos unos 15 minutos de viaje, desde el asiento de adelante se asomaron los ojitos mas negros, brillantes y juguetones que hasta ahora se han cruzado por mi camino viajero. Y, ante esa mirada que me decía «dale, juega un rato conmigo que estoy aburrida», yo caí rendida!
Su nombre era Samiksha. No tenía más de 7 años, y en su corto camino de vida, se hizo amiga de una chilena de 32, que por 5 horas fue la mejor amiga que ha tenido en un viaje en tren.

Decía algunas frases básicas en Inglés, y yo con suerte se decir «namaste», así que no pudimos profundizar mucho. Pero el lenguaje en los juegos es universal. Las sonrisas, los gestos, los dibujos, etc. fueron nuestros códigos. Y lo pasamos increíble!

Cuando quedaba como una hora de camino, se puso triste. Ya íbamos a llegar y sabía que se venía el adiós definitivo.
Yo también me puse triste, y cuando nos tocó bajar del tren y despedirnos, me abrazó y me susurró al oído: «All the best, I love you».
Me deseó lo mejor y me dijo que me quería!!!
(Ahí casi muero de amor)
Después nos bajamos del tren, en una estación llena y no la vi más…
Nos tomamos un rickshaw de la estación a nuestro alojamiento, y yo pensaba en Samiksha. Me preguntaba cómo sería su vida y pedí para mis adentros que todo estuviera bien y que nada le faltara.

Al día siguiente, caminando rumbo al palacio de Udaipur, pasé por fuera de una colorida tienda que era el paraíso de las marionetas. Nunca he sido una loca por las marionetas, pero éstas me encantaron.
El dueño de la tienda, el Sr. Rajesh (se pronuncia rayesh) es un marionetista con 20 años de circo. El mismo hacía esas maravillas, y además, les daba vida. Habían cientos de marionetas y de muchos tipos, pero la que me cautivó era una bailarina. Con sari indio y todo el enjoyado rajastaní, esta bailarina nos regaló unos pasos elegantes y seductores realizados a mano por Mister Rajesh. Quedé encandilada con este arte y quería una para mi y aprender a moverla así!
Seguí mi camino, pero al día siguiente a primera hora estaba ahí, eligiendo mi marioneta danzarina y le pedí a Mr. Rajesh que me enseñara.
Me fui con mi marioneta caminando por la calle con una sonrisa de polo a polo…Y me acordé de Samiksha. No lo dudé más. Así se llamaría mi marioneta. Samiksha.

A la mañana siguiente, ahí estaba con Samiksha para mi clase.
Rajesh no era profesor, así que no sabía enseñar. Sólo mostraba su ejecución con maestría y yo no lograba ni entender cómo mis dedos son tan tiesos.
Rajesh se reía con ternura y en su inglés intentaba explicarme como agarrar los hilos y me mostraba lentamente algunos pasos de baile.

Volví esa misma tarde a comprarle 2 marionetas más. Ahora Samiksha no estará sola…
…Recorrerá el mundo junto a Rajesh y Citara.

Rajesh y Citara

Samiksha, la niñita del tren que me robó el corazón, nunca sabrá que existe una marioneta así de linda, y con su mismo nombre…

 

Quizás también te interese leer esto:

No hay comentarios aún

Comentar