Latino América Reflexiones RoadTrip Viajando en pareja

Un año

Escribo estas líneas desde un punto del mapa que jamás tuve en mente. Nos estamos despidiendo de Brasil y a punto de comenzar un nuevo capítulo de esta historia. En estos precisos instantes estoy junto a mis compañeros de viaje y vida, flotando sobre una plataforma llena de camiones por un brazo del Amazonas. Soy la única chica de la flota y la Chirimoya es la reina que captura todas las miradas.
Estamos rodeados de naturaleza salvaje. En el techo de Sudamérica. A punto de cruzar un umbral a una dimensión desconocida: Las Guyanas.

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Hace poco cumplimos un año de viaje.
Un año ya.
Un año que está escrito en las bitácoras y tatuado en nuestras retinas.
Un año de tomar decisiones a cada rato, en cada curva, cada nuevo día.
De improvisar un hogar allá donde estacionemos.

De ser un equipo lavando platos, cocinando, duchándonos al aire libre, matando mosquitos, haciendo cama, jugando cartas, y haciendo tanto de todo, juntos.
Un año de tomar duchas más por necesidad, que por gusto.
Un año de sentir la brisa de cada día como una cachetada de convicción de filosofía nómada.

Un año de 40 mil kilómetros y tantas anécdotas.
Un año de cientos de alegrías, un par de sustos y una tremenda pena/rabia.
Un año ya, viviendo en un espacio de 4 metros cuadrados, y con nuestro hijo de 4 patas.
Un año viviendo a ritmo pausado, sin prisa, sin alarmas ni calendarios.
Un año manejando por las venas de nuestro continente…y a no más de 80 km/hr
Un año de hacer pipí donde toque.
Un año haciendo de nuestro hogar, el mundo.

Ya cumplimos los 365 días en ruta. Teniendo como patio trasero a los Andes, la costa Atlántica, la Patagonia, ciudades difíciles y caprichosas, carreteras/mares de lodo intransitables, el ripio que agota la paciencia de la carretera austral, humedales, pampas infinitas de guanacos saltarines, campos salpicados por ovejas y vacas. Glaciares, cascadas, islas paradisíacas, cielos estrellados y de lunas enormes. Durmiendo a orillas de carreteras, ríos, playas, estacionamientos de hoteles y bencineras olvidables. Contemplando amaneceres, atardeceres, arco iris y tormentas con rayos acuchillando el horizonte.

 

Sobrevivimos a los fríos del fin del mundo y descubrimos que juntos, el invierno más crudo es un amor de verano.

Vivimos el otoño más lindo de nuestras vidas en la Patagonia.
Nos desvelamos con los calores infernales de Pantanal.
Seducidos por la magia del camino y la belleza de lo simple, descubrimos que nuestro propio ritmo transita a la velocidad del paisaje.
La belleza de lo simple. Me detengo a pensar en eso por un instante. Y es que jamás imaginé que tener la ropa seca, las sábanas limpias, acceso a agua potable, brisa fresca, ausencia de mosquitos y que pare de llover serían cosas que podrían brindarnos tanta tranquilidad y felicidad.
Desarrollamos nuestra capacidad de adaptación y de asombro cada nuevo día.
Hemos puesto a prueba nuestra paciencia y tolerancia a la frustración y hoy podemos asegurar que la incomodidad es una sabia maestra.
Tantos miles de kilómetros andados. Tanta distancia que nos recuerda de dónde venimos aunque no sepamos hacia dónde vamos.
Un año de ruta para confirmar que hay otras formas de vida posibles.
Un año sin mencionar la palabra imposible.
Un año conociendo -y diciendo adiós demasiado pronto- a personas maravillosas que han llegado a nuestro corazón (y siguen ensanchándolo a distancia)

Anita, Gonza y su perrita (la juguetona gorda que tuvo su touch and go con el Facu)

Con la familia viajera de “El Vuelo de Apis”. Andrés, Ingrid, Nora, Cloe y Elsa: Gracias por cruzarse en nuestro camino y hacernos ver que viajar con hijos sí es posible.

La persona más linda de Uruguay fue uno de los regalos más preciosos de mi 2017. Este groso es un travel blogger/fotógrafo uruguayo que se fue hasta Montevideo para conocernos y nos llevó a explorar rincones de la linda capital. Síganlo en https://viajeroconmochilauy.wordpress.com/

Un año extrañando también a nuestra gente y evitando que la distancia corte los lazos y nos convierta en olvido.

Ha sido un largo recorrido para comprender que la palabra hogar se construye allí donde tu corazón palpite feliz y en armonía.

 

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2 Comentarios

  • Reply
    Rosemary Pereira M.
    12 febrero, 2018 at 4:20 pm

    Que hermooooso Pame , un relato lleno de corazón , emoción, de estos vividos con el Cuore!!!!!
    Cuanto hay de esto en nuestras vidas no?
    Estoy maravillada de q puedan sobrevivir así , y tb con mucho pero mucho susto, pero Uds eligieron esto, nadie se los impuso, dejaron la Comodidad de sus vidas, para ir a la Aventura más pura

  • Reply
    Poly
    12 febrero, 2018 at 4:54 pm

    Muchos cariños , que sigan su travesía x muchos años más .
    Los admiramos por ser tan viajeros y ver la vida desde otro punto de vista .
    Lo más importante , es que son muy felices .

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